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Jugadores de Nets ayudan a remodelar escuela en capital mexicana

Enfoque Noticias
  • Los jugadores de Nets de Brooklyn se pusieron unos lentes especiales, unos guantes, agarraron el rodillo, lo pasaron por la charola de pintura y se pusieron a pintar una pared de la escuela Miguel A. Quintana, dentro de las actividades sociales en la capital mexicana.

     

     

    Ellos, su cuerpo de entrenadores y algunos miembros de la directiva, se encuentran aquí con motivo de los dos encuentros que van a disputar en la Ciudad de México, el jueves ante Thunder de Oklahoma City y el sábado contra Heat de Miami.

     

     

    Ahí estaba el ruso Timofey Mozgov, el pivote de Nets, el grandulón de dos metros y 16 centímetros de estatura como un niño divirtiéndose con el rodillo y la pintura blanca y luego la azul para remarcar los bordes y entre pasada y pasada del rodillo se dejó tomar fotos con los alumnos de dicha escuela primaria.

     

     

    DeMarre Carroll, el alero, el de 31 años, el de dos metros y tres centímetros, le puso empeño y cada movimiento fue con entrega y una sonrisa que maravilló a los niños y demás personas que atestiguaron su obra de arte.

     

     

    Estas acciones son parte del programa NBA Care, las actividades de responsabilidad social de la Asociación Nacional de Baloncesto, organismo rector del deporte ráfaga estadunidense, el que cada mes y año entrega un trofeo a aquel jugador que sobresale por sus acciones de ayuda a la sociedad.

     

     

    El bajacaliforniano Tyler Zeller no necesitó de una escalera para pintar lo más alto de la barda, porque con sus dos metros y 13 centímetros de estatura le bastó para estirar el brazo y pintar de azul el borde final.

     

     

    Al mismo tiempo, en la cancha remodelada, se desarrolló una clínica para los niños de la escuela primaria Miguel A. Quintana, donde Horacio Llamas y Glen Rice formaron su grupo ante cada tablero y allí hicieron que los estudiantes realizaran una serie de ejercicios para llegar al momento de encestar el balón.

     

     

    Bajo un sol radiante y quemante, se desarrollaron las acciones, entre trago y trago de agua, luego la anhelada firma en la playera y finalmente todos los niños se sentaron en el piso, los jugadores quedaron parados en la parte de atrás y al grito de NBA se tomó la foto de la inmortalidad.